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Actividad 1 Importancia del Agua para la Vida
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El agua y el paisaje: El agua está en muchos lugares: En las nubes; en los ríos, en la nieve y en el mar. También está donde no la podemos ver, como en el aire mismo, en nuestro cuerpo, en los alimentos y bajo la tierra. Además, el agua cambia de un lugar a otro.
El agua es necesaria para la vida del hombre, los animales y las plantas. Es parte importante de la riqueza de un país; por eso debemos aprender a no desperdiciarla.
Todos sabemos que el agua es indispensable para la vida y que si dejáramos de tomarla moriríamos en pocos días.
Un 70% de nuestro cuerpo está constituido por agua; encontramos agua en la sangre, en la saliva, en el interior de nuestras células, entre cada uno de nuestros órganos, en nuestros tejidos e incluso, en los huesos.
Además de agua para beber, nosotros los seres humanos utilizamos agua en casi todas nuestras acciones, es decir, la requerimos para preparar alimentos, lavar ropa o trastes, aseo personal, riego de cultivos, cría de animales, fabricación de productos, producción de energía, etc.
Como sabemos, el agua es un líquido incoloro, insípido e inodoro; es decir, no tiene color, sabor ni olor cuando se encuentra en su mayor grado de pureza. Es un elemento vital ya que sin ella no sería posible la vida de los seres vivos (animales o plantas).
Se llama agua potable a la que se puede beber y aguas minerales a las que brotan generalmente de manantiales y son consideradas medicinales para ciertos padecimientos. Las aguas duras se caracterizan porque, si se hierven, dejan en el fondo del recipiente un residuo calcáreo; no sirven para beberlas y como no producen espuma con el jabón tampoco sirven para lavar.
El agua potable es indispensable para la vida del hombre, pero escasea en la medida que la población aumenta y porque lamentablemente es desperdiciada por personas ignorantes y carentes del sentido de responsabilidad y solidaridad humana. Después del aire, el agua es el elemento más indispensable para la existencia del hombre. Por eso es preocupante que su obtención y conservación se esté convirtiendo en un problema crucial; por ello debemos empezar a actuar.
En todas las actividades humanas el agua está presente: en la ciudad se utiliza para la alimentación, la higiene, el riego de parques, bosques y jardines, y para fines industriales.
Los antiguos griegos consideraban que el agua era uno de los cuatro elementos básicos del universo. Esta creencia viajó por todo el mundo durante siglos sin perder fuerza; hoy, los científicos afirman que el agua existió desde la formación de la Tierra y que en los océanos se originó la vida.
El agua siempre ha estado presente: en mitos o leyendas, en una cascada, para la limpieza, para calmar la sed o como medio de transporte. Pero, más que ser famosa, el agua es una “estrella” de actualidad porque ahora se saben más detalles del agua que son vitales para que nuestro planeta siga funcionando, por ejemplo: regula el clima de la Tierra conservando temperaturas adecuadas; su gran fuerza genera energía; el agua de la lluvia limpia la atmósfera que está sucia por los contaminantes; y algo más: en los poblados y ciudades el agua se lleva los desechos de las casas e industrias. Todo eso hace que el agua sea un elemento insustituible y muy valioso que debemos cuidar.
ACTIVIDAD EN GRUPOS COLABORATIVOS Midiendo la cantidad de lluvia caída - Un pluviómetro
Materiales:
Una botella alta de plástico (con fondo plano y transparente) y una regla
Procedimiento:
Con una tijera corta unos 10 cm de la parte superior de la botella. Coloca la parte superior de la botella, boca abajo, sobre la parte inferior. Formarán un embudo y el recipiente colector. El embudo dirigirá la lluvia hacia adentro de la botella y además evitará que se evapore. Instala tu pluviómetro lejos de árboles y edificios y trata de que quede fijo (para que no se tumbe, enterrando un poco su base). Usa una regla para medir la cantidad de lluvia que cae en un tiempo determinado.
Si mides nieve, no necesitas el embudo. 12 cm de nieve equivalen a 1 cm de agua (aproximadamente)
De otra manera...
Materiales:
Frasco de vidrio, lámina cuadrada de plástico rígido, embudo.
Procedimiento:
Entierra un frasco grande con su cuello a nivel del suelo. Recorta un pequeño agujero en el centro de una hoja cuadrada de plástico duro. Elige un embudo que tenga el mismo diámetro que el frasco. Encaja su pico en el orificio hecho en la lámina de plástico y colócalo sobre la boca del frasco. Cada día retira el frasco y mide la profundidad de agua de lluvia en su interior. Antes de colocarlo nuevamente en su lugar, tira el agua.
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